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jueves, 13 de junio de 2013

Lo que nunca veréis en los periódicos



Aquí os dejo esta crónica que me llegó hace dos días desde la República Centroafricana. Lo cuenta el P. Giovanni Zaffanelli, un comboniano italiano que está por aquellas doloridas tierras. Merece la pena hacerla pública, porque noticias como esta no salen desgraciadamente en los periódicos. Como sabéis, Centroáfrica está pasando momentos muy duros desde que la rebelión Séléka dio un golpe de Estado y se hizo con el poder. Nuestros medios de comunicación nos cuentan las atrocidades, asesinatos, violaciones, enfrentamientos entre cristianos y musulmanes... pero de lo que estos jóvenes de Dékoa han hecho, nadie se hace eco. Aquí os lo dejo. 
Juzgad vosotros mismos y si os parece, difundidlo.



Del 29 de mayo al 1 de junio pasado, la ciudad de Dékoa vivió una emotiva experiencia de distensión gracias a un forum de jóvenes organizado por los misioneros combonianos, que contaron con el apoyo de la diócesis de Kaga Bandoro. Los organizadores invitaron a oradores de prestigio, como el P. Pierre Albin Assana, sacerdote diocesano y párroco de Sibut; el P. Pierre Long-Gnan, representante personal de Mons. Albert Vanbuel, obispo de Kaga Bandoro; Bernard Simiti, profesor de universidad; y los imanes Oumar Goni, Malik y Anadif, de las mezquitas de Bangui, la capital del país.

Durante cuatro días, los jóvenes de Dékoa, sin distinción religiosa, se acercaron a los jóvenes de la Séleka a través de actividades culturales y deportivas, como partidos de fútbol, sesiones de danza, representaciones teatrales y comidas comunitarias. 

Para quien conoce la historia reciente de Dékoa, un acontecimiento de este género era necesario para reducir la tensión entre cristianos y musulmanes. Unas semanas antes, tras una pelea entre algunos elementos de la Séléka y los miembros de una familia que se oponían a que su casa fuera saqueada, los elementos de la Séleka no solo mataron a tres personas y degollaron a un diácono protestante, sino que incendiaron 212 cabañas provocando que más de 1.100 personas se quedaran sin hogar. Ninguna casa de musulmanes fue incendiada. Al contrario, las víctimas de los incendios afirman haber visto a mujeres y jóvenes musulmanes de Dékoa acompañar a los rebeldes para sostener las antorchas encendidas e indicarles qué casas quemar. Las víctimas cristianas acusan por ello a los musulmanes de ser cómplices de la desgracia. Muchos incluso juraron vengarse tarde o temprano, cuando la relación de fuerzas les sea favorable.

La psicosis hizo mella en la población de barrios enteros de Dékoa. La ciudad se convirtió en fantasma, ya que la mayor parte de sus habitantes vive ahora en los campos o en el bosque. Dicen que solo volverán a la ciudad cuando se callen las armas. Ante semejante amenaza a la paz, frente a semejante sed de venganza, los padres Everaldo de Souza Alves y Aubert Gamende, con el apoyo de las Hermanas ruandesas de Dékoa, no podían hace otra cosa más que apelar al perdón y la reconciliación.

En sus charlas, los padres Pierre Long-Gnan y Pierre Albin Assana buscaron presentar las nociones de perdón, de reconciliación y de paz antes de mostrar la necesidad de una cohabitación pacífica. La violencia es el arma de los débiles, la tolerancia y el perdón son las armas de los fuertes. El perdón no necesita ser pedido para ser acordado. El P. Giovanni Zaffanelli, superior provincial de los Combonianos, utilizó el lema de la República Centroafricana (Unidad, Dignidad, Trabajo) para mostrar como éste puede todavía ser una vía de salida para una juventud abandonada a su suerte en las tribulaciones de una miseria querida y organizada por los hombres políticos que han gobernado hasta ahora. El profesor Bernard Simiti, por su parte, utilizó el concepto de “fairplay” deportivo para mostrar que nadie puede vivir sin tolerar a los demás. Insistió también en la responsabilidad de los padres y de los políticos en el éxito o el fracaso de la juventud.

Finalmente, los tres imanes, muy aplaudidos, supieron dar confianza a los jóvenes de Dékoa presentándoles lo que es el verdadero Islam y lo que es un verdadero musulmán. Uno tras otro criticaron y condenaron los autores de los atentados a los símbolos religiosos cristianos, los falsos séléka, los falsos musulmanes que desobedecen las prescripciones del Islam para atentar contra las vidas humanas.

Todas estas charlas y conferencias y otras actividades fueron seguidas de cerca por los séléka, conducidos por su jefe, el coronel Abdel Babakar, nativo de Dékoa. El coronel Babakar tomó la palabra varias veces para negar las acusaciones de que hayan tomado las armas para enfrentarse a los jóvenes de Dékoa. Antiguo vendedor de crédito de telefonía móvil y conocido por todos, hizo todo lo posible por mostrar el rostro positivo de los antiguos rebeldes de la Séléka. Hay que señalar que mientras el Forum se desarrollaba en la iglesia católica, las religiosas ruandesas de la parroquia curaban a un séléka herido en un accidente de coche. Hermoso ejemplo de tolerancia.

Los jóvenes de Dékoa también tomaron la palabra para denunciar los actos terroristas de los séléka, los comportamientos sectarios de los musulmanes de Dékoa y las actuaciones islamófobas de los cristianos. Acto seguido se comprometieron a acordar el perdón a los musulmanes cómplices de los séleka y a multiplicar los actos de reconciliación. El Iman de Dékoa y los jefes de barrio presentes recordaron a los jóvenes que ganan más viviendo juntos.

El Forum concluyó con una comida comunitaria compartida por todos y ofrecida por los organizadores. Además de los oradores y de los invitados, se vio con satisfacción la presencia de un buen número de hermanos musulmanes y de elementos de la séléka. Todos comieron en la misma mesa, la misma comida preparada por las religiosas ruandesas y las mujeres musulmanas de Dékoa. La fotografía final fue la de un pastel cortado a una mano por los padres Zaffanelli y Assana, el coronel Abdel y el Iman Malik.

El ejemplo de Dékoa debería crear escuela en nuestras ciudades y poblados e incluso en la misma capital Bangui. Ya que es evidente que las víctimas de las exacciones de los elementos de la séleka son fundamentalmente cristianas. Los que no estén penetrados por la exigencia evangélica del perdón y la reconciliación, buscarán una venganza llegado el momento. La acción de los hombres políticos y de los religiosos es más necesaria que nunca para desactivar esta bomba de relojería que se esconde en los corazones doloridos. Durante este Forum de Dékoa, los oradores religiosos recordaron que la posición de la Iglesia es clara: El perdón no excluye la reparación y las víctimas tienen derecho a la verdad. Ello quiere decir que los culpables deben confesar sus faltas y pedir perdón. Los hombres políticos, los que han provocado estas exacciones de los séléka, deben trabajar en esa denuncia y en esa confesión. La falta de sinceridad es una plaga en nuestro país. Esperemos que los compromisos adquiridos por los habitantes de Dékoa sean mantenidos y observados para una paz real.

P. Giovanni Zafanelli, desde Dékoa

lunes, 29 de abril de 2013

Nuevo número especial de Mundo Negro: En la senda de la integración.

El 25 de mayo de 1963 una treintena de países africanos firmaban en Adís Abeba, capital de Etiopía, la carta fundacional de la Organización para la Unidad Africana (OUA), un organismo que se fijaba como objetivos fundamentales “reforzar la unidad y la solidaridad de los Estados; coordinar e intensificar su colaboración y sus esfuerzos para ofrecer mejores condiciones de vida a los pueblos de África; defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia; eliminar bajo todas sus formas el colonialismo de África y favorecer la cooperación internacional, teniendo en cuenta la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos”. 

Han pasado 50 años y muchos de esos objetivos están todavía sin cumplir. A pesar del camino realizado y de los logros obtenidos en todo este tiempo, África continua en la senda de una integración a la que aun le falta mucho para alcanzar su plenitud. Con el tiempo se han ido sumando nuevos países a una institución que en julio de 2002 se transformó en la actual Unión Africana y que hoy sigue buscando, en medio de no pocas dificultades, cumplir los objetivos de su carta fundacional. Los problemas de orden político, económico, étnico, religioso o cultural, unidos a la enorme diversidad de un continente tan vasto como el africano hacen que, pese a los éxitos conquistados, ese camino siga siendo tortuoso y complicado, aunque no imposible.

Medio siglo después de la firma del documento que daba origen a la OUA se han dado pasos importantes. África cuenta hoy con numerosos organismos e instituciones de carácter regional que han supuesto un gran avance en el camino de la integración continental. La economía, la política, el comercio y hasta la propia Iglesia se reagrupan en diversas organizaciones regionales o lingüísticas que favorecen y estimulan la colaboración estrecha entre países fronterizos o con ciertas similitudes ligadas a un pasado colonial común. 

La revista Mundo Negro no quiere permanecer ajena a todo ello, como tampoco lo fue cuando en 2010 un número considerable de países del continente celebraron el 50 aniversario de su independencia. En aquella ocasión publicó un número especial que conmemoraba también los 50 años de la revista, que nació en abril de 1960, en plena efervescencia de independencias africanas.

Tres años después, y fiel a su tradición, presenta ahora un nuevo número especial en el que ofrece a sus lectores un compendio completo del continente con datos actualizados, estadísticas, gráficos y una ficha completa en la que figuran los datos básicos de cada uno de los 54 países africanos independientes, además del Sahara Occidental, único territorio cuyo proceso de descolonización todavía sigue pendiente.

A parte del enorme trabajo que ha realizado el equipo de redacción para elaborar toda la documentación que incluye este número, han querido hacer que sus páginas sean lo más africanas posible. Cada una de las diferentes secciones en las que está dividida la revista incluye, a modo de conclusión, la visión de un africano de reconocido prestigio sobre el estado actual de la integración africana, ya sea en el ámbito de la cultura, la política, la economía, la Iglesia o la sociedad. Asimismo, buena parte de los reportajes y artículos que el lector encontrará en este número están escritos por prestigiosos africanistas o por autores africanos. Todo ello ha supuesto un gran esfuerzo, pero ha merecido la pena. pronto estará a la venta en la sede de Mundo Negro: c/Arturo Soria, 101. 28043 Madrid. También se podrá adquirir en cuanto esté disponible en www.edimune.com

miércoles, 27 de febrero de 2013

Y la luz brilló

Durante las últimas semanas los ojos de todos los medios de comunicación, al menos en lo que a información sobre África se refiere, han fijado su mirada en Malí, un país convulso donde los acontecimientos se han ido precipitando tras la ocupación de buena parte de su territorio por los radicales islamistas y la rápida intervención francesa para detener su avance hacia el sur. 

Menos se ha hablado de la República Centroafricana, donde los acuerdos firmados entre el Gobierno y los grupos rebeldes reunidos entorno a la alianza Seleka no acaban de cumplirse y donde, una vez más, quien sufre las consecuencias es la población civil, sometida a toda clase de abusos, violencias y atropellos y cuya única esperanza es el compromiso de la Iglesia por seguir a su lado en estos momentos de dificultad. 

Muy pocos o casi ninguno, sin embargo, se han hecho eco del premio Sergio Vieira de Mello otorgado por las Naciones Unidas a Mons. Paride Tabán, obispo emérito de Torit y fundador del Poblado de la Paz de Kurón, en Sudán del Sur, y galardonado el mes pasado con el Premio Mundo Negroa la Fraternidad.

Mucho se ha hablado también de la renuncia al ministerio petrino de Benedicto XVI, un Papa que ha reconocido no tener ya fuerzas para guiar la nave de la Iglesia. Su renuncia ha levantado no pocos comentarios sobre la división interna que existe en el seno de la Curia romana. Salvo algunos medios eclesiales, pocos, sin embargo, han destacado los aspectos positivos de estos ocho años de pontificado. Sus dos viajes a África, la exhortación apostólica Africae Munus o los sínodos sobre África y sobre la nueva evangelización son, por citar algunos ejemplos, muestra de un pontificado enriquecedor para la Iglesia, especialmente la africana.

El tiempo litúrgico de Cuaresma, tiempo de conversión, de buscar lo negativo y lo oscuro de la vida humana para cambiarlo y transformarlo en luz renovadora, suele ser visto por muchos -incluso cristianos- como un tiempo sombrío en el que la oscuridad de la pasión y muerte de Cristo ocupan un lugar preponderante, olvidando que el centro del acontecimiento pascual no es la muerte de Jesús, sino su resurrección. Todo el camino cuaresmal está enfocado hacia una única realidad: la Vida del Resucitado que, con su triunfo sobre la muerte, da vida a la humanidad. Cuando todo parecía perdido y hasta los propios discípulos de Jesús habían sucumbido al miedo y la desazón, Dios abrió las puertas a una esperanza renovada y definitiva.

Es posible que los acontecimientos nos hagan pensar que vivimos en un mundo lleno de luchas de poder, de violencia y de muerte. Pero a pesar de ello, existe otra realidad, la de la esperanza. En el mundo de la política, en las relaciones entre los pueblos y las personas, en el seno de la Iglesia y en tantos y tantos lugares del mundo, hay signos incontestables de que existe vida más allá de la muerte y luz a pesar de tanta oscuridad. Si el resplandor de la Resurrección es capaz de anular las tinieblas de la muerte, las luces que hay en en el continente africano, en la sociedad, en la Iglesia, y en todos los ámbitos de la vida humana también tienen la fuerza suficiente para apagar cualquier atisbo de oscuridad, de guerra o enfrentamiento, sea donde sea. 

Por muy tenues que puedan parecer esas luces, sería injusto y deshonesto ignorarlas o dejar que se difuminen en un pesimismo inútil que no conduce a ninguna parte. Pascua es sinónimo de paso, de conversión, de transformación de todo aquello que alude a la muerte en signo de vida, de alegría y esperanza. Como seres humanos y como cristianos tenemos la grave responsabilidad de hacerlas brillar con todo su fulgor.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Cuestión de igualdad

La ONG católica Manos Unidas celebra este año su 54 Campaña contra el Hambre con el lema “No hay justicia sin igualdad”, en referencia al Objetivo 3 de Desarrollo del Milenio, que busca “promover la igualdad entre hombres y mujeres y el empoderamiento de la mujer”, y que se fijó como meta eliminar las desigualdades entre los sexos en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para 2005, y en todos los niveles de la enseñanza para el año 2015.

Para evaluar el alcance de estas metas, la ONU ha propuesto tres indicadores básicos: la proporción de niños y niñas escolarizados en la enseñanza primaria, secundaria y superior; la proporción de mujeres en el empleo asalariado del sector no agrícola; y la proporción de escaños ocupados por mujeres en los parlamentos nacionales. Manos Unidas, por su parte, presenta en su informe de este año cuatro factores que determinan la discriminación que sufre la mujer: la pobreza y el hambre, el analfabetismo, el abuso sexual y el tráfico de mujeres y niñas, y la dificultad para acceder a los recursos naturales y al crédito.

Los datos que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presenta en su informe de 2012 relativos a todos estos campos son esperanzadores. Sin embargo, la realidad sigue estando muy lejos de esos objetivos que la ONU quiere alcanzar. Todavía falta mucho para que la mujer, especialmente en los países en vías de desarrollo, viva en una situación de igualdad con respecto al hombre. Según el documento base publicado por Manos Unidas para la campaña de este año, las mujeres constituyen el 70 por ciento de los más de 1.300 millones de personas que viven en extrema pobreza; dos de cada tres personas analfabetas en el mundo son mujeres y de todo el comercio internacional de seres humanos, cerca del 70 por ciento es de mujeres y niñas. En países como Zambia, por ejemplo, el 60 por ciento de las mujeres han experimentado algún tipo de violencia física a lo largo de su vida.

El lema que Manos Unidas ha elegido este año es acertado en todos los sentidos, no solo porque pretende llamar nuestra atención sobre la situación de desigualdad de tantas mujeres en el mundo, sino porque esa igualdad tan ansiada es, precisamente, una de las condiciones fundamentales para que en el mundo haya justicia, paz y prosperidad. Como señala su presidenta, Soledad Suárez, en la revista Mundo Negro es en la mujer -siempre en colaboración con el hombre- donde radica la oportunidad de desarrollo de los pueblos y naciones.

No es la primera vez que la situación de la mujer -especialmente la mujer africana- ocupa un espacio preponderante en nuestra revista. A lo largo de los numerosos viajes que Mundo Negro ha realizado al continente africano, allá donde hemos ido, siempre nos hemos encontrado con mujeres valerosas que se dejan la piel por mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias. Son mujeres que luchan contra viento y marea para lograr la igualdad y la dignidad que les corresponde, muchas de ellas viéndose obligadas a sufrir toda clase de discriminaciones y presiones por parte de una sociedad que las sigue considerando ciudadanas de segunda clase. 

El hambre, la malnutrición, el analfabetismo, la enfermedad, la falta de oportunidades o la discriminación por cualquier motivo, son situaciones que atentan gravemente contra la dignidad humana y, por ello, injustas. En el caso de la mujer, dichas situaciones vienen originadas la mayoría de las veces simplemente por tener tal condición. Luchar contra ellas es obligación de todo ser humano, y el primer paso a dar es considerar que todos somos iguales.

domingo, 13 de enero de 2013

XXV Encuentro de Antropología y Misión



La revista Mundo Negro convoca su XXV Encuentro de Antropología y Misión, que se celebrará en Madrid los días 2 y 3 de febrero,. con el lema: "Africa: El sueño de la integración". Mundo Negro ha concedido, además, el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2012 a Mons. Paride Taban, obispo emérito de Torit, por ser el símbolo de toda una vida dedicada a la paz, la reconciliación y la convivencia pacífica en Sudán del Sur.



Lugar: Sede de la revista Mundo Negro: c/ Arturo Soria, 101. 28043 - Madrid
Fecha: 2 y 3 de febrero 2013
Metro: Arturo Soria (Línea 4)
Autobuses: 11,70, 114, 115, 122, 200.


PROGRAMA

SÁBADO, 2

* Presentación: El sueño de la integración africana
P. Ismael Piñón, director de Mundo Negro

* De la Unidad a la Unión Africana: Historia de 50 años de integración
Donato Ndongo Bidyogo, escritor y periodista ecuatoguineano

* El largo camino de la integración africana: balance y perspectivas
Justo Bolekia, profesor (Guinea Ecuatorial)
Hna. Elisa Kidané, misionera comboniana (Eritrea)
José Luis Cortés, historiador y africanista (España)


*XXV aniversario de los Encuentros de Antropología y Misión
P. Antonio Villarino, misionero comboniano y ex-director de Mundo Negro
Gerardo González, periodista y ex-redactor jefe de Mundo Negro

* Toda una vidaa favor de la paz y la reconciliación
Mons. Paride Taban, obispo emérito de Torit

* Entrega del PREMIO MUNDO NEGRO A LA FRATERNIDAD a Mons. Paride Taban


DOMINGO, 3

* Eucaristía de solidaridad con el poblado de la paz de Kuron (Sudán del Sur)

Más información: www.mundonegro.com  --  Tel: 91 415 24 12

jueves, 3 de enero de 2013

Ninguneando la verdad

La trágica situación que está viviendo el este de la República Democrática de Congo nos obliga, una vez más, a dirigir la mirada hacia este país de África que parece condenado a vivir permanentemente en la incertidumbre y la desesperación. Las actividades del grupo rebelde 23 de Marzo (M23) -un movimiento nuevo con viejos rostros conocidos- son un eslabón más en la cadena de inestabilidad que desde hace décadas se ha instalado en la región de los Grandes Lagos.

Dos son las causas fundamentales de esta situación: la altísima demografía de los países vecinos, especialmente Ruanda, cuya superficie se queda pequeña para tanta población, y las inmensas riquezas naturales que alberga su subsuelo. El deseo expansionista del presidente ruandés Paul Kagamé y la codicia por explotar los recursos naturales de esta parte de África hacen que los dos Kivus vivan en un estado de permanente inseguridad. A ello se añade el componente étnico, ya que los principales protagonistas de esta nueva rebelión son los conocidos banyamulenge o tutsis congoleños de origen ruandés.

Paul Kagamé, hasta ahora protegido y apoyado por las grandes potencias occidentales que son, a la postre, las beneficiarias de la explotación ilegal de los minerales congoleños, ha sido acusado por la ONU y la Unión Europea de apoyar con armas al M23 con el fin de instaurar en ambos Kivus un régimen de gobierno autónomo que le permitiría seguir expoliando las riquezas de su vecino y paliar de alguna manera su problema demográfico.
Pero una cosa es la denuncia -porque ya nadie cuestiona hoy un hecho tan evidente- y otra actuar de manera clara y contundente para que el pueblo congoleño pueda vivir en paz. Muchos son los elementos que hay en juego, y los ricos yacimientos de oro, diamantes y sobre todo coltán, pesan más en la conciencia de quienes tienen en sus manos terminar con esta situación que la vida o el bienestar de los congoleños. 

El presidente ruandés no parará hasta que consiga crear una “gran Ruanda”, dominada por la etnia tutsi, que comprenda Kivu Norte y Kivu Sur. Por su parte, las grandes compañías internacionales que se están enriqueciendo a costa de un debilitado Estado congoleño, harán todo lo posible para que fracase cualquier intento de pacificar la zona. Ya se sabe, a río revuelto, ganancia de pescadores desalmados. 

En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, que cada año se celebra el 1 de enero, Benedicto XVI afirma que “causan alarma los focos de tensión y contraposición provocados por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, por el predominio de una mentalidad egoísta e individualista, que se expresa también en un capitalismo financiero no regulado”. Y añade, citando al beato Juan XXIII, que “la paz comporta principalmente la construcción de una convivencia basada en la verdad, la libertad, el amor y la justicia”.

Verdad, libertad, amor y justicia son, desgraciadamente, principios morales que no tienen cabida en la mente de quienes están haciendo todo lo posible para que la situación en los Grandes Lagos siga como está. A día de hoy, hay pruebas más que evidentes para llevar al presidente ruandés ante un tribunal internacional. Sus continuas violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional siguen siendo consentidas por una comunidad internacional que prefiere mirar para otro lado, ninguneando así los valores de verdad, justicia, amor y libertad a los que alude Benedicto XVI. Ya es hora de que la ONU y la Unión Europea -que acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz- intervengan de manera contundente para erradicar de una vez por todas esta triste situación.